Presidente de parlamento cubano habla de democracia con revista
Entrevista a Ricardo Alarcón de Quesada, Presidente de la Asamblea Nacional, por la revista mexicana" Por Esto" LA HABANA, Cuba, Diciembre del 2005 (POR ESTO!).- América Latina disfruta del mayor período democrático en toda su historia. Entre el pasado noviembre y diciembre del 2006, el voto popular facilitará el traspaso de poder de doce gobiernos elegidos democráticamente. Sin embargo, las expectativas económicas y sociales en torno a la democracia dejan mucho qué desear. Las estructuras económicas impiden una mejor distribución de la riqueza y la deuda externa limita el desarrollo económico y social. La distancia entre la forma (proceso electoral) y su esencia (al servicio de la mayoría), es cada vez mayor. La frustración de millones de electores hacia gobiernos elegidos que defraudan sus promesas de campaña, pone en riesgo la credibilidad del sistema democrático en muchos países. Atendiendo al creciente debate sobre el tema en torno a los procesos electorales latinoamericanos, POR ESTO! acudió al presidente del Poder Legislativo de Cuba, Ricardo Alarcón de Quesada, para conocer sus criterios sobre la democracia a partir de la experiencia cubana. A pocos días de regresar de una gira por España, donde fue invitado a presentar su libro "Cuba y la lucha por la democracia", Alarcón de Quesada accedió a una entrevista para los lectores de POR ESTO! POR ESTO!: ¿Cómo define la democracia? Yo comenzaría recordando que quizás sea la más antigua y autorizada definición de la democracia, la de Pericles. Hace dos mil quinientos años, según lo citan en la historia de la guerra del Peloponeso, durante el discurso a los caídos en esa guerra, Pericles hace el gran elogio al sistema político ateniense, que es la democracia clásica. Pericles dijo: nuestro sistema es democrático por tres razones. La primera, porque es nuestro, no lo importamos de ninguna parte, surgió en Atenas, lo creamos nosotros a nuestra manera de ser. Segundo, porque su propósito es servir los intereses de la mayoría, y tercero, porque hemos creado una sociedad que surge de nosotros, cumple los intereses de la mayoría y está organizada mediante normas, prácticas, o sea que tiene una legalidad. Es la definición más antigua de la democracia original, la que le dio el nombre. ¿Qué elementos hay ahí? El punto de arrancada es que no se puede imponer, que tiene que surgir por definición propia. Si es un gobierno del pueblo, tiene que corresponder con las características, la cultura, las tradiciones, la historia de ese pueblo. Es otro modo de decir que no puede haber una democracia impuesta desde afuera, y que no hay un modelo, que no puede haber un paradigma. El primero que habló sobre eso, el primer régimen democrático del mundo que dio el nombre al concepto, empezó a definirlo por ahí: que precisamente no era nada que viniese de afuera, sino algo que había surgido de la realidad ateniense. Hay otras definiciones, la famosa de Lincoln que responde a la misma línea: "Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo". En este momento, el debate a escala internacional está en otros términos. Por eso el título del libro, "Cuba y la lucha por la democracia", porque a mi juicio ese objetivo es el que debe tener la prioridad máxima. Luchar por la democracia, porque cada vez más se ha ido convirtiendo en algo inalcanzable. Siempre ha sido como una meta, una aspiración, una utopía. Lograr realmente lo que dice el diccionario: una sociedad donde el pueblo ejerza la autoridad, significa muchas cosas, entre otras, acabar con las grandes desigualdades sociales. POR ESTO!: ¿Si la democracia no puede exportarse, cómo se explica que sea una de las prioridades de la política del presidente norteamericano George W. Bush? No puede haber democracia y colonialismo. Sólo el presidente Bush puede concebir exportar la democracia a Mesopotamia, o que la va a imponer en el Nilo. Eso por definición, es la negación de la democracia. El gobierno del pueblo, la autoridad del pueblo, tiene que surgir del pueblo mismo. Según el concepto, es un gobierno para la mayoría. Y en el caso de Atenas, hay que recordar que se refería a la mayoría de los ciudadanos. Pero esa era una sociedad donde existía un amplio sector de la población que no eran ciudadanos. Eran extranjeros, esclavos, bárbaros, pero haciendo abstracción de eso, respecto a los ciudadanos, era un régimen que trabajaba en beneficio de la mayoría, y por supuesto tiene que haber una institucionalidad, un orden, tiene que haber leyes, porque sino sería un caos. Eso lo analizó muy bien Juan Jacobo Rousseau. Es el gran problema que tiene la democracia representativa, la democracia liberal, que desde que nació, sus más brillantes críticos probaron que era una farsa. Rosseau, que es el padre de la democracia moderna, es su crítico más profundo. En Europa del siglo XVIII, ese régimen solamente existía en Inglaterra. Había elecciones parlamentarias, una monarquía parlamentaria. Y Rousseau decía: "Los ingleses se sienten muy orgullosos porque votan cada X años para elegir a sus representantes, pero se olvidan que al día siguiente de haber votado, son tan esclavos como el día antes de la votación". Porque no puede existir delegación de la soberanía. No existe la capacidad de delegar en otro la representación, porque el opresor no puede representar al oprimido. El rico no puede representar al pobre. Rousseau no podía concebir una sociedad de iguales, por eso cree que la democracia no existe y que es inalcanzable, porque tendría que existir solamente en una sociedad donde no hubiera desigualad entre los hombres, y eso lo veía como una meta inalcanzable. POR ESTO!: ¿Hasta dónde ha sido consecuente Cuba con la definición clásica de la democracia? Hoy en Cuba hay un esfuerzo enorme en esa dirección, con los programas sociales. Todo lo que se está haciendo, ¿en qué dirección se mueve? En avanzar, en eliminar realmente las desigualdades, que no se resuelven solamente con la reforma agraria, con el socialismo en la economía, sino que tiene que ver con la cultura, con la educación, con ayudar a las personas que tienen por origen de clase o por origen familiar, desventajas con relación a otros. Y esas cosas pasan de generación en generación. No basta el esfuerzo de legislar, hay que trasformar la sociedad y llegar a una profunda revolución que nunca se detiene, que ahora se desarrolla en el plano de la cultura, de la educación, de un enfoque más integral del desarrollo social. Es un proceso incesante. Rousseau decía que no es posible que haya un régimen representativo en sociedades donde unos pocos disfrutan de mucho, y muchos carecen de lo más elemental. Eso me lleva a decir que democracia y socialismo no han sido conceptos antagónicos, sino iguales. La idea del socialismo, la sociedad de iguales, la sociedad solidaria, está considerada como sinónimo en el origen de la democracia, que era para Rousseau, el gobierno del pueblo. Pero para que el pueblo pueda ejercer el gobierno, tenía que haberse abolido las desigualdades sociales. Eso lleva a otro complicado tema. Rousseau también decía que no es posible que el pueblo esté reunido constantemente para tomar todas las decisiones. Tenía que desarrollar alguna forma de representatividad. Que alguien se reúna y no todo el mundo. Que sea una parte de la sociedad. Pero tiene que haber entonces un vínculo entre el representante y el representado, cuando se han eliminado las grandes diferencias sociales. Pero además que el representante esté obligado a representarlo. Que exista un "mandato imperativo", esa fue su expresión, no que el representante vaya a hacer lo que le dé la gana, como es usual en los políticos modernos que se eligen con un programa de izquierda, y hacen un gobierno de derecha. POR ESTO!: ¿Puede el vínculo entre electores y elegido perfeccionar la democracia? Eso es algo que se plantean todos los sistemas políticos, más allá de las ideologías. Porque tiene que ver con la credibilidad, con la percepción que la gente tiene de su sistema político, y yo creo que en eso, todos tenemos mucho que avanzar. El punto de partida tiene que ser: es un problema. No es algo que alguien pueda resolver con el golpe de una varita mágica, sino que es una aspiración, una meta, como el horizonte al que nunca llegas, pero sirve para avanzar; tienes que avanzar y avanzar cada vez más. La sociedad será cada vez mejor en la medida que avances y lo veas como un problema. Si es algo que tiene que surgir de la sociedad, algo autónomo, algo independiente lógicamente no va a ver un paradigma, un modelo que alguien tenga que imitar, porque por definición la democracia, como el socialismo, hay que verlo siempre en su lugar. Cada cual va a hacerlo a su manera, de acuerdo a su historia, a sus tradiciones, por eso es contradictorio con la idea colonial. Insisto en esto porque a la hora de tratar el tema de la democracia, uno puede estar de acuerdo, simpatizar o no como se hacen las cosas en Cuba, o como se hace en otro país, pero el punto de partida tiene que ser su autenticidad, porque es lo que da legitimidad a cualquier proyecto democrático. Es que surja de la propia realidad social como dijo Pericles, que sea un sistema para el beneficio de la mayoría, y que tenga leyes, que tenga orden, que no sea un caos hermoso. POR ESTO!: Algunos sistemas democráticos de vieja y nueva data como Venezuela y Bolivia, se mueven en busca de su originalidad, otros como las democracias centroamericanas, están más aferradas a al modelo tradicional. La única posición repudiable, es la de aquellos que dicen que no existe el problema, que no hay que luchar por la democracia, sino que ya ellos inventaron una fórmula que lo resolvió para siempre. Es la tesis de Bush. El único que pretende exportar un sistema político, es el imperialismo norteamericano y los imitadores que tienen en Europa. Detrás de esa idea de que la democracia ya se ha alcanzado, y la propaganda lo repite: todos son países democráticos menos Cuba, está decir a la gente: ya llegaste, mi amigo, no hay nada más que buscar, olvídate de la desigualad, de los ricos y los pobres, olvídate de todo aquello que ha formado parte de la cultura democrática de Occidente desde el principio, olvídate de eso porque ya llegaste al final, ya estás en el paraíso, cosa que lógicamente, mucha gente no cree.
POR ESTO! ¿Sugiere que democracia y el desarrollo social, marchan juntos? La clave está precisamente en cada sociedad. La lucha no termina. El esfuerzo para hacer la sociedad más justa, para ayudar al ser humano a asumir el papel protagónico, que significa que sea más culto, que viva mejor, que sea mejor atendido, que la salud pública, la educación, la calidad de la sociedad sea superior, y que la gente pueda estar en condiciones más reales de ejercer el poder. Esto en cualquier país, incluyendo a Cuba, son metas alcanzables. Son cosas por superar, por cambiar, hay que tener la constante insatisfacción, que es la característica del revolucionario, lo que activa el progreso. Su negación, la posición más reaccionaria, es la complacencia. Ya llegamos al final. Quienes insisten en eso, y se gastan millones de dólares en una propaganda infernal, son precisamente los que no quieren que la sociedad cambie. Se sienten en la defensiva, que es la característica de la política de Bush, de su ideología de su cultura, porque es un sistema que no tiene gran popularidad, empezando por EU. POR ESTO!: ¿Cómo valora la democracia en Cuba? Los cubanos hemos seguido un poco el camino de los clásicos. Primero aquí hay una revolución auténtica, completamente autónoma, ya nadie puede discutir eso. Han pasado 15 años desde que desapareció la URSS y el campo socialista. ¿Quién puede hablar ahora que Cuba se mantiene del subsidio de la URSS, como hacían en los años 70 y 80. La autenticidad de la revolución cubana está demostrada, sobre todo en estos últimos 15 años. Abandonada, solitaria, sin campo socialista. Sin embargo, no solamente existe una revolución, sino que estamos progresando, y hoy vivimos mejor que hace diez años, y el año que viene será mejor en muchos aspectos que son demostrables. Y eso tiene mucho que ver con el sistema político, con el hecho de que la gente se ha sentido y es partícipe de la lucha por enfrentar la crisis económica. Nosotros estuvimos desde mediados de los 90 en un profundo debate hasta en la última fábrica, donde se discutían no solo las grandes líneas, sino problemas concretos de cómo enfrentar la crisis económica. En ese mismo período, en el mundo entero se estaban aplicando paquetes de medidas económicas sin contar con nadie, ni siquiera discutirlos en los parlamentos, ni en los Consejos de Ministros. Eso todo el mundo lo sabe. Era el año 1994 o 1995. Aquí estábamos en esas discusiones, cuando se publica en Internet el texto de un "Acuerdo Multilateral de Inversiones", que se estaba negociando en secreto entre varias famosas democracias. EU y Europa occidental estaban a punto de adoptarlo. Se habría establecido un nuevo régimen para la circulación del capital a nivel global. Eso tiene que ver con las condiciones salariales, ambientales, con los derechos elementales de la población. Le hubiera dado, como en muchos tratados de libre comercio, prerrogativa al capital quitándoselas a los gobiernos nacionales. Pero lo más escandaloso es que era un documento secreto, que no se había discutido en ninguna parte. En EU, un grupo de congresistas le envió una carta al presidente Clinton protestando. Le decían: nos hemos enterado en un sitio de Internet, que usted está negociando algo que no se ha sido visto en ningún comité congresional, y eso va afectar a nuestros electores. Se inició ahí un intercambio entre Clinton y los legisladores, del cual resultó claro, que el presidente sí había consultado como a 500 asesores: las 500 principales empresas norteamericanas. Eso da una idea de dónde ha quedado la llamada democracia representativa en el capitalismo neoliberal, donde prácticamente con esa filosofía de la privatización, de dejarlo todo a las fuerzas del mercado, de reducir la función del Estado, se ha ido socavando las bases de la democracia como aspiración, que cada vez funciona menos y encuentra el rechazo de la gente por falta de credibilidad. En cada país se trata de una lucha diferente. En América Latina, por ejemplo, hay perspectivas de que fuerzas progresistas que representan aspiraciones populares, puedan acceder al gobierno, ahora que no predominan dictaduras militares. Hay posibilidades en diferentes maneras, porque no es lo mismo el sistema electoral chileno, que el de Uruguay. Lógicamente allí no tienen que proponerse metas como la de los cubanos, sería absurdo, antidemocrático, copiar aquí la problemática del sur o allá copiar las nuestras. Eso iría en contra del viejo principio que es democrático porque nació de aquí, surgió de aquí, responde a nuestras condiciones, características, cultura e historia.
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